Ni fuerza ni una ola

Por Francisco Espinosa León

La reciente jornada electoral del pasado 6 de junio nos enseñó que Morena sigue siendo una marca ganadora y perfectamente identificada con los electores, lo que sumado a buenos candidatos (a) da como resultado triunfos contundentes e irreversibles a como pasó en Quintana Roo con Mara Lezama en Benito Juárez, Mary Hernández en Felipe Carrillo Puerto y Anahí González en el Distrito 2 por la diputación federal, por citar solo algunos ejemplos.


Claro que también hubo nombres donde a pesar de la marca Morena no se pudo ganar, tal como ocurrió en Solidaridad con Laura Beristain Navarrete, que se quedó detrás de Lili Campos (Va por Quintana Roo).
A todo esto hay que sumarle la figura presidencial, que aunque no hizo campaña por Morena ni por nadie, la gente lo identifica como el guía moral y líder del Movimiento de Regeneración Nacional.


Por más que saquen sondeos y los dirigentes del PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano digan que la popularidad de Andrés Manuel López Obrador va a la baja, lo cierto es que la gente tiene otros datos y así lo demostró en las urnas.


Hablando precisamente de la simbiosis Andrés Manuel López Obrador-Morena aquí sale el nombre de quienes caminaron por todo el país diciendo que eran un partido aliado del Presidente y una de sus alas. Sí, estamos hablando de Fuerza por México.


Este partido quedó al final del 6 de junio como un gran fiasco al prácticamente perder su registro nacional y mentirle a la gente pues no son ningún partido del presidente.

Este instituto político careció de fuerza y en Quintana Roo no fue ninguna ola y, mucho menos, pintarán de rosa el estado, tal como decían un día sí y otro también. Considero que la soberbia de varios de sus cuadros directivos, incluyendo candidatos, influyó en el mal resultado.


Había nombres interesantes como Isaac Janix, Alondra Nahme y Carlos Mario Villanueva, pero todos quedaron lejos del objetivo que era ganar.
Janix con todo y el único clip de que su campaña fue de auténtica cacería y ataque en contra de la candidata de la coalición «Juntos Haremos Historia», dejó a un lado la propuesta y el mensaje que como independiente en su momento le abrió las puertas de mucha gente.


Janix se equivocó rotundamente al leer un comentario de un tercero, en una transmisión en vivo, con insultos hacia la candidata Mara Lezama, hecho que le dejó mal parado ante las mujeres sobre todo.
El mensaje lo leyó a voluntad, nadie lo obligó y lo que pasó ya todos lo conocen. Considero que Isaac Janix era un candidato que lucía interesante pero paradójicamente jugó mal su ajedrez.


A Fuerza por México en la campaña en Quintana Roo les siguió el escándalo relacionado con Tirso Esquivel en Puerto Morelos y las acusaciones sobre Gabriel Mendicuti en Solidaridad, además de la declinación de un candidato en Tulum y todo lo que conllevó la campaña de Janix en Benito Juárez. A esto se sumaba el secreto menos oculto de Quintana Roo: los nexos con la senadora Marybel Villegas.


La adhesión de los 20 marybelistas a Fuerza por México confirmó esto.
Al final, en Fuerza por México nadie quiere dar la cara ante la gente que le deben dinero y no se sabe qué va a pasar pero lo que sí se sabe es que no mostraron ninguna fuerza ni llegó tal ola.


Renglón aparte es tocar la soberbia de algunos cuadros directivos a lo que en campaña se les solicitaban entrevistas y jamás había respuesta.
Los ciudadanos los pusieron en su lugar.


Con Fuerza por México demostró que en la victoria hay muchos padres pero en la derrota es huérfana porque nadie asume la responsabilidad y sólo culpan y tiran dardos sin demostrar nada.


Nos leemos la próxima.